La tecnología transforma las
formas de relacionarnos, este nuevo sistema de relación sumado a la constante creciente
demografía transforma los espacios, el modo de relacionarnos y movernos en él,
a tal punto que la movilidad en la mayoría de las grandes ciudades e
intermedias ha colapsado.
Ahora bien, el oriente antioqueño
ha sido declarado el focus de desarrollo de Antioquia para siglo XXI, esto por
su puesto traerá cosas muy buenas para la región, en especial para su precaria economía
y esperamos para el mejoramiento de la educación y la calidad de vida; pero también
traerá una oleada grande de inmigración que necesitará de nuevos espacios donde
habitar.
El cambio ha comenzado y no lo
podemos detener, lo que si podemos es intervenir, participar, visualizar las ciudades
para el futuro, diseñar y crear mejores
ciudades para vivir. Nuestras ciudades actuales son un fiasco, son errores casi
completos, y los pueblos les estamos siguiendo los pasos derechito al abismo.
Una sociedad refleja sus valores,
una sociedad igualitaria genera una buena calidad de vida. Las ciudades
nacientes tiene que ser seguras, habitables, pero sobre todo igualitarias e incluyentes;
tienen que estar diseñadas con espacios donde puedan convivir tanto el rico
como el pobre, no puede ser segregante, todos los ciudadanos tiene los mismos
derechos al espacio público, tanto el del carro, como el de la bicicleta o el
de a píe, recuerde que las calles existen desde mucho antes que se inventara el
carro e incluso la bicicleta y que todos somos seres que caminan, peatones.
Las aceras son espacios para hacer visita,
para conversar, jugar, darse besos; pero si miramos las calles del oriente
antioqueño en general no pasan de los miserables 80 centímetros, y la calzada es
un constante conflicto entre carros, motos y bicicletas. Nuestros espacios han
comenzado a transformarse y el recurso
físico más valioso de nuestros pueblos, el espacio público, ha sido subvalorado; necesitamos más espacios públicos,
peatonales, ciclorutas (las ciudades son de los seres humanos no de los carros),
parques lineales y espacios de calidad, donde no importe a que clase social
pertenezcas, donde el interés general prime sobre el personal, donde no haya
una igualdad económica pero por lo menos una igualdad democrática.
El 80% de los colombianos
no tenemos carro, en ninguna constitución del mundo entero dice que parquear
sea un derecho, o que las calles sean para los carros; nuestra sociedad está
cambiando, no echemos a perder la oportunidad. Pensemos diferente, construyamos
ciudades decentes, amigables, construyamos calles por donde convivan carros,
bicicletas y peatones sin pelearse por el espacio, construyamos más parque, más
centros de encuentro. Visualicemos ciudades para el futuro, un futuro con
habitantes más felices y con mejores ciudades para vivir.


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