domingo, 25 de enero de 2015

A la Diosa



Así taciturna, entre la noche, ella revela su ancestral belleza milenaria,
hija de los dioses que desde siempre han poblado estas surreales tierras Americanas.
A veces mordaz e iracunda, un tanto salvaje como los ríos de la selva amazónica, 
A veces sigilosa y peligrosa como jaguar,
A veces tan fría como los helados picos nevados de los Andes,
A veces tan acogedora briza que refresca cuando vienen las olas.
A veces tan calidad como el despertar de los volcanes que purgan los pecados,
A veces tan humana como el llanto y otras tan inalcanzable como las deidades.
Así es ella, una belleza exótica y libre  que camina a su gusto y hace lo que se le da la gana.