Así taciturna, entre la noche, ella revela su ancestral belleza
milenaria,
hija de los dioses que desde siempre han poblado estas surreales tierras Americanas.
hija de los dioses que desde siempre han poblado estas surreales tierras Americanas.
A veces mordaz e iracunda, un tanto salvaje como los ríos de
la selva amazónica,
A veces sigilosa y peligrosa como jaguar,
A veces tan fría como los helados picos nevados de los Andes,
A veces tan acogedora briza que refresca cuando vienen las
olas.
A veces tan calidad como el despertar de los volcanes que
purgan los pecados,
A veces tan humana como el llanto y otras tan inalcanzable
como las deidades.
Así es ella, una belleza exótica y libre que camina a su gusto y hace lo que se le da
la gana.


No hay comentarios:
Publicar un comentario