jueves, 14 de mayo de 2020

Ahí viene la ayuda


 (escrito a dos manos, con el Guingui)

Un hombre solitario en apartamento viendo la tele cuando suena el locutor de la radio anunciándole a una señora se ha ganado un mercado de parte de la emisora que escucha…. 
El hombre mutea y se aparta del televisor, se acerca a la radio y le pone volumen para poner toda su atención, se queda pensativo.

Se muestra la nevera y al hombre con el teléfono en la mano, este hombre empieza a llamar a la emisora porque él también quiere ganarse el mercado, marca uno, dos, tres veces, no logra comunicarse… 

El hombre se desespera, marca de nuevo, la línea suena ocupada, se pone iracundo, derriba todas las cosas de su escritorio; se obsesiona con comunicarse con la emisora, anhela ganarse el mercado, de deja caer de espaldas al suelo, sigue marcando insistentemente a la emisora sin lograr su objetivo, se apaga la imagen.

El hombre se despierta, se levanta, prende la radio está sonando una canción, él pone agua en el fogón para un café, nuevamente el locutor anuncia un nuevo ganador, el hombre se apresura a tomar su teléfono, marca desesperadamente, 
empieza a discutir con los de la emisora porque no le contestan; se sirve el café. En la emisora anuncian al último ganador de la mañana, por supuesto no es él, se enoja, maldice, se toma un trago de café que lo quema, arroja el pocillo con el café violentamente.

Se va hasta la nevera, comienza a hablarle, la llama su consentida, su niña mimada, la acaricia con la palma de la mano. Se apaga de nuevo la cámara

El hombre despierta nuevamente, repite la rutina, prende la radio, suena la misma canción, calienta el agua para el café, pero la emisora suena muy mal, el hombre acerca a la radio con la intención de mejorar la calidad del dial, pero se le pierde por completo la sintonía de la emisora, destruye la radio.

Cambia la toma, aparece la nevera iluminada, como si fuera un santo, el hombre le va hacia ella, se le acerca, la toca, la acaricia, le habla, le dice que no se preocupe que dentro de muy poco se va a ganar el mercado que están rifando que sabe que las cosas están disminuyendo, pero que tiene que entender que la situación se está poniendo muy difícil. 

Le dice que no se preocupe por lo que dice la gente, que ella es toda una nevera, que lo que pasa es que es una nevera acústica. (por eso siempre se había mostrado un chifonier).


Al día siguiente el hombre está desesperado por conseguir alimentos, no sabe qué hacer, rompe su alcancía; junta las pocas monedas que tenía ahorradas, las cuenta y hace cuenta para que le alcanza. Hace una pequeña lista de artículos para comprar; decide salir a riesgo propio a ir a comprar esas cuantas cosas. mira el reloj, recuerda que la tienda de don pedro anunció el día anterior que no abriría esta mañana. Toma la decisión de ir hasta donde te toque ir pero conseguiría sus cosas.  Se dirige a la puerta, gira la chapa.  

Justo cuando se dispone a salir percibe un olor, él empieza a mover su nariz, a olfatear, se siente extrañado, se toca la barriga, le cruje, da media vuelta y se devuelve, se acerca a la “nevera”, la abre y toma varios artículos, los alza, los mira y los devuelve a su lugar. Finalmente, saca un par de cosas que comienzan a dañarse, que no se encuentran en las mejores condiciones, se dice así mismo: “esto no se puede dejar perder… no estamos en el mejor de los tiempos, pero no saca nada más a pesar de que otras mejores cosas y mejor alimentación. 


Suena el teléfono de la casa, se hace un silencio profundo, se muestra la nevera, luego se muestra el teléfono, se muestra el hombre con algo en la mano que se disponía a llevarlo a su boca, nuevamente se muestra el teléfono sonando. El hombre deja lo que se disponía a comer. El hombre contesta, en la emisora anuncian otro feliz ganador del mercado, el hombre mira la radio, pero vuelve a la llamada con premura. Anota una serie de direcciones, le dan instrucciones, es a esas personas a las que les debe llevar las ayudas alimentaria, le dice a la persona con la que está hablando que no había podido conseguir más, pero que al menos podrán llevarle algo de comer algunos cuantos, va a la nevera, separa por bolsas, distribuye, mete a su bolso y sale.