Camino entre la oscuridad solo con mi alma,
Entre calles y callejones me distraigo con la luz de los faroles.
Rápido tengo que llegar a casa, pero,
siempre me pierdo...
Me pierdo en la multitud de combinaciones.
Soy un niño descubriendo el mundo:
Llevo en mis pantalones manchas de lodo color plata
Y en mi camisa soles de naranja.
Oh! No me entiendes mi negrita. ¡ou, no!
Siempre me demoro pa volver,
Mas no me mandes lejos,
Pues si por el monte cruzo,
No puedo más que rendirme
A las musas del viento y el tiempo
Y cuando por fin logre volver en mí,
Conmovido y valeroso divulgaré mis descontentos.
Algún sujeto extraño o un amigo cercano
Hará oposición a mis pensamientos,
Esa noche beberé más que argumentos.
Al salir el sol, ebrio de la razón,
Mi sonrisa se dibujará sin que la pueda detener,
Cuando te vea entre el azul del cielo.
Entonces recordaré que...
Que lo que quiero es volver a casa…
Luego de un rato caminando
Alegre como el viento
Coqueteando con el sol
Un riachuelo me encuentro
Y nuevamente yo me pierdo.
La Ceja, 18 de agosto de 2010
miércoles, 18 de agosto de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
La Tormenta

El radiante sol, ha tornado algo rojizo, para caer en una imparable capa opaca. Las blancas nubes se han agrupado hasta alcanzar un denso gris casi morado... Al parecer va a llover. Estas nubes se deslizan hacia arriba, en la ladera de la verde montaña que ha tomado un color plateado, para hacerse cada vez más grandes.
Espero que está noche se derrame toda esa agua que se anda represando allá arriba en pico de la montaña. El gris se pone cada vez más denso, el techo empieza a tronar con un impresionante vozarrón que se hace oír, entre nubes se comunican con sorprendentes y avivantes rayos que desafían al sol que se pone tímidamente con sus últimos rayos detrás de la montaña del frente. En el pueblo todos se ponen ansiosos, todos van de prisa, todos quieren llegar a sus casas antes de que llueva; porque parece que va a llover.
Ansioso y muy agitado de la bicicleta llego a mi casa, al pasar por el jardín caen un par de gotas que se interponen en mi camino. Me apresuro y en el garaje cuelgo a mi caballito de acero con una melancólica mirada, como cuando se deja a un amigo. Entre todo el rebujo de mis recuerdos desempolvo mi pequeño bote flotante, aquel que usaba en el rio cuando aún era un infante.
De mi armario, saco mi mochila de aventura que siempre mantengo lista, la que uso principalmente cuando quiero escapar de mi mismo. Me asomo a la calle, pero aún no llueve, las grandes y ahora casi perdidas nubes en la oscuridad de la noche mantienen mi esperanza.
Corro a la cocina y empaco un poco de viandas, apresurado, subo al techo de mi casa, me monto mi mochila al hombro y comienzo a inflar mi bote. Me siento y espero, parece que esta noche lloverá… esta noche no sólo lloverá, esta noche caerá una gran tormenta, y las ávidas y fuertes aguas inundaran el pueblo con sus ancestrales y rigidas costumbres, con suerte algunos morirán. Las aguas crecerán hasta convertirse en imparables manantiales y entonces yo lanzaré mi bote y me meteré en el, y mañana en la mañana llegaré mojado y frio, mochila al hombro a la puerta de tu casa.
Por ahora sigo aquí, sentado en el techo de mi casa, listo para navegar, porque esta noche lloverá y será una gran tormenta, y después de tanto tiempo volveré a verte, porque esta noche lloverá… al menos eso parece.
Yorick Doe
lunes, 14 de junio de 2010
Mi Vida

Mi vida es un carboncito que busca, entre los leños extintos del amor, razones lo suficientemente fuertes para avivar su incontenible lava oculta entre los miles de sensores de mi piel. Mis ojos van perdidos entre áridas hojas de libros viejos, tratando de hallar las sabias palabras de los que ya han pasado por este mundo de injusticias. Mi mente busca un mentor que me guíe por los iluminados caminos de la lucha por la justicia. Mi corazón busca encontrar aquella sirena que cante para mí, canticos hermosos que me guíen a casa luego de cada lucha. Mis manos buscan empuñar el arma que ayude a combatir el hambre y la desigualdad de mi pueblo maltratado. Mis pies buscan fortalecerse, para poder soportar el peso de mi destino. Mis pulmones buscan ensancharse, para así poder pronunciar más fuerte el grito de libertad.
Y si algún día olvido que mi destino está justa lucha de la revolución Latino Americana, entonces habré perdido la vida.
viernes, 11 de junio de 2010
Soledad
Él cae de rodillas totalmente agitado de correr bajo la lluvia de esa noche de luna llena, totalmente agitado de pedir auxilio de puerta en puerta.
—¡Soledad! Ya veo que no me has abandonado.
El perseguidor se acerca por detrás, pisando un charco, le pone al arma contra la cabeza y de un sólo sórdido estallido le saca todas las ideas de la cabeza; mientras al fondo cruza Soledad, tan sola como el silencio en la oscuridad.
Yorick Doe
—¡Soledad! Ya veo que no me has abandonado.
El perseguidor se acerca por detrás, pisando un charco, le pone al arma contra la cabeza y de un sólo sórdido estallido le saca todas las ideas de la cabeza; mientras al fondo cruza Soledad, tan sola como el silencio en la oscuridad.
Yorick Doe
martes, 11 de mayo de 2010
De Cristal
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