Cómo extraño aquellos días en que los sábados contigo eran mágicos, maravillosos y perfectos.
No tuve tiempo de decirte adiós,
No tuve tiempo de disculparme por todas esas terribles cosas que pasaste por mi culpa, de verdad lo siento mucho, nunca quise que pasaran; simplemente todo era tan genuino, tan ingenuo, tan puro, tan bello, tan nunca antes ni nunca después.
Eres tan maravillosa, tan única, tan innegable. Realmente disfrutaba conversar contigo: tu alegria, tu conocimiento, tu sarcasmo, tu prepotencia, tus comentarios salidos de época, tu súper inteligencia, tu belleza intelectual y física, tu negligencia, que fueras la mejor del mundo y que lo supieras, que lo disfrutaras y lo compartieras… tan tú.
Entiendo que no quieras volver a saber nada de mí, no merezco nada tuyo, ni tu mirada ni tus palabras; pero ayer que te vi, comprendí que aún te sigo queriendo y que te quiero mucho, que tienes el poder de acelerar mi pulso, de alterar mi respiración, de robarme el aire, de aprisionarme el pecho, la única con el poder infernal de alterar todo mi ser, el poder inefable de sacarme de este mundo y de dejarme en shock. Verte tan sólo un instante, pasajero, casi inexistente me alegra el alma, me devuelve la vida.
No tuve tiempo de decirte adiós,
No tuve tiempo de disculparme por todas esas terribles cosas que pasaste por mi culpa, de verdad lo siento mucho, nunca quise que pasaran; simplemente todo era tan genuino, tan ingenuo, tan puro, tan bello, tan nunca antes ni nunca después.
Eres tan maravillosa, tan única, tan innegable. Realmente disfrutaba conversar contigo: tu alegria, tu conocimiento, tu sarcasmo, tu prepotencia, tus comentarios salidos de época, tu súper inteligencia, tu belleza intelectual y física, tu negligencia, que fueras la mejor del mundo y que lo supieras, que lo disfrutaras y lo compartieras… tan tú.
Entiendo que no quieras volver a saber nada de mí, no merezco nada tuyo, ni tu mirada ni tus palabras; pero ayer que te vi, comprendí que aún te sigo queriendo y que te quiero mucho, que tienes el poder de acelerar mi pulso, de alterar mi respiración, de robarme el aire, de aprisionarme el pecho, la única con el poder infernal de alterar todo mi ser, el poder inefable de sacarme de este mundo y de dejarme en shock. Verte tan sólo un instante, pasajero, casi inexistente me alegra el alma, me devuelve la vida.


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