‘El
Islam puede considerarse como el centro del mundo medieval’.
Introducción
En este corto ensayo trataré
de dar un esbozo e ilustrar la importancia del Islam en la edad media para el
desarrollo de la cultura occidental, mostrando hasta qué punto puede ser
considerada la cultura musulmana como el centro de la edad media. Abarcaré el
concepto de centro desde el punto de vista geométrico y la concepción
centrifuga del cristianismo para mostrar que el islam no fue sólo un centro, el
poder islámico también puede ser considerado como una figura conductista, una parabólica,
una parábola, un puente. Trataré de mostrar cómo esta figura de poder va a
crear todo un imperio a partir de la fe, que le va a brindar movilidad a las
ciencias y el arte, reactivando las “estáticas” ciudades de la antigüedad y
dando nacimiento a muchas ciudades modernas, mostrando la importancia de sus
avances científicos y del intercambio de conocimientos que llevaron de un lugar
y de una cultura a otra. Intentaré mostrar cómo, en este caso, la fe mueve
mucho más que montañas. Aunque debo aclarar acá, que esto no es un estudio a
profundidad sino más bien una mirada a grandes rasgos.
Si bien, para todos la
palabra centro nos resulta familiar cuando la escuchamos o pronunciamos en una
conversación cotidiana, cuando entramos a mirar a fondo su semántica y
significado nos damos cuenta que es una palabra que nos resulta difícil,
confusa y ambigua, para ser genéricos y generales diré simplemente que el
centro puede ser un lugar de donde se parte o se converge, un sitio de
encuentro o de reuniones, una dependencia administrativa, un instituto de
estudios o de investigación, el núcleo de algo, por ejemplo de una cuidad o una
fruta, o el punto equidistante de una figura geométrica. Existen también
términos como el teocentrismo que es una corriente filosófica cristiana acuñada
en la edad media que supone que Dios es el centro del universo y lo rige todo,
incluso la actividad humana. Así que cuando nos referimos al Islam como centro en
un lapso temporal como es la edad media, ¿a qué nos estamos refiriendo? Digamos
que a un centro de poder. Los centros de poder que son regiones en las que
predomina un grado de influencia política, económica y cultural. En este punto
deberíamos también definir qué es el Islam y qué es la edad media, pero daré
por sentado que el lector tiene conocimientos previos sobre el tema. ¿Es entonces
el islam el centro de poder que rige política, económica y culturalmente el
mundo medieval? Veamos.
Sólo Alejandro magno, en el
siglo IV a.c., había logrado consolidar un territorio casi tan basto como el
que el estado islámico va a consolidar a partir del inicio de su expansión en
el siglo VII de nuestra era. Este imperio fundamentado en la fe va a lograr
integrar, en su edad de oro, desde las costas del atlántico hasta las estepas
de Asia central, incluyendo las llanuras del norte de India y por supuesto el
mediterráneo; logrando transportar mercancía desde las selvas y la sabana
africana, desde los valles ribereños del lejano oriente, y desde los recónditos
bosques del norte de Europa. Lograron reactivar el comercio, vitalizar y
dinamizar, las por mucho tiempo, estáticas antiguas ciudades, va a ser fuente
conductor de conocimiento, además de aportar grandes riquezas al capital
económico de la época. Durante este periodo las antiguas ciudades sufrieron un
cambio positivo reflejado en crecimiento, también hubo nuevas fundaciones de
nuevas urbes y surgieron epicentros de poder como Bagdad, El Cairo, Fez,
Córdoba, Isfahán o Samarcanda. Por mucho tiempo en los territorios islámicos
tanto los musulmanes como los cristianos y los judíos convivieron en paz,
gozaban de una buena vida, usaban buenos vestidos, tenían grandes casas y
magnificas ciudades con calles pavimentadas, sistema de acueducto y
alcantarillado, gozaban de una buena canasta familiar, porcelana china y
lujosas alfombras; estos sofisticados ciudadanos del mundo islámico se daban el
lujo de hablar de teología, de filosofía griega o de matemáticas indias. Este tentador mundo permitía que comerciantes,
ejércitos, y artesanos se movieran libremente a lo largo del mundo islámico
casi sin ningún problema; esta rica
clientela tenía una alta demanda de libros, metalistería, cerámicas y textiles;
y su ostentoso estilo de vida lo consideraban una recompensa por difundir su fe
y la palabra de Alá por todo el mundo.
En este punto nos topamos
con la ciudad, entonces ¿podemos decir que es la ciudad un centro de poder o
una parábola, un puente conector de conocimiento y poder? Pues, es la ciudad
tanto un centro de poder como un puente de conexión de este, veamos por qué.
Tras el establecimiento de Bagdad como la
capital del imperio, esta ciudad se convertiría en un centro de poder y conocimiento, se convertiría en el centro de control
político y a la vez asumiría el abanderamiento de las ciencias, la literatura y
el arte, estas tres últimas perdurarían mucho tiempo después de declive.
Ubicada en la región mesopotámica, entre el rio Tigris y el Éufrates, es una
ciudad circular, amurallada con cuatro grandes puertas que recibían el nombre
de los cuatro confines del imperio hacia donde estaba orientada cada puerta,
con cuatro calles internas principales donde se destacaban la mezquita, el
palacio del califa, una inmensa plaza situados en el centro de la ciudad; junto
a estas grandes edificaciones encontramos que también cohabitaban la residencia
de la familia del califa, su personal y sus sirvientes, pero también había
cabida para los intelectuales y el conocimiento, la ciudad contaba con la
biblioteca califal o la gran “casa de las ciencias”, esta extraordinaria
institución contaba con un gran número de eruditos, traductores, copistas y
encuadernadores. En este sentido la ciudad, en este caso de Bagdad, era el gran
centro del poder y conocimiento, y a la vez un puente conductor de estos con el
resto del mundo islámico.
Bueno, ¿pero era un puente
conductor para quién o qué? Pues a medida que el Islam se expandía, este se iba
convirtiendo en un gran centro étnico e intercultural, debido a
que diversas culturas se iban incorporando y tenían intercambio o contacto con
muchas otras. Mientras que en sus comienzos el Islam fue difundido y compartido
en su mayoría por árabes, en los siguientes siglos de su edad dorada lo van a
llevar a unirse con multiplicidad de culturas: negros africanos, armenios,
bereberes, circasianos, georgianos, mongoles, persas, turcos, bizantinos e
ibéricos; quienes antes de la conversión al islam eran judíos, cristianos,
zoroastros, budistas, chamanes o aminismas; de este modo el islam pasó de ser
una religión tribal a convertirse en una religión universal.
Para que se dé el control de
este vasto territorio, el islam va tener que afrontar primero múltiples
problemas interno, los que va a llevar a la fundación de ciudades, nombramiento
de jefes de poder, e incluso, a autonombramientos de príncipes, e incluso de sultanes.
Se fundaron muchos centros de poder
islámico a lo largo de todo el territorio conquistado desde las estepas
asiáticas hasta España, donde se la comerciante ciudad de Valencia donde la
edad antigua va a resurgir con el dominio moro. Vale resaltar acá que bajo el
dominio musulmán, Córdova llegó a ser la ciudad más civilizada de toda Europa:
estaba limpia, con buen suministro de agua, bien pavimentada y bien iluminada,
en un momento histórico en que todas las ciudades europeas eran un completo
caos, se hallaban sucias, oscuras, sin agua y repletas de enfermedades. Como ya
lo he mencionado antes, tanto Córdova como el resto de ciudades islámicas contaban
con una gran cantidad de grandiosos servicios, al igual que se desplegaba
dentro de la ciudad una gama de magníficos edificios, que además se constituían
como símbolos externos del poderío del mundo islámico: mezquitas, palacios,
bazares, barrios, hospitales, santuarios, aldeas, todas construidas con materiales
locales pero que reflejaban el gusto y la tradición musulmana y se podían
encontrar desde Córdova hasta más allá de Iraq.
Una de los fenómenos más
sorprendentes del mundo musulmán en la edad media va a ser la movilidad de
mercancías, es decir la importación y exportación de materias, introdujeron por
ejemplo el arroz de la China o la caña de azúcar de la india, las naranjas, la
berenjena, el limón, la mora, el plátano, la sandía, la nuez moscada, el café,
entre muchos otros. La agricultura islámica va a hacer posible que el comercio
prospere. A excepción de la península ibérica y de venencia, prácticamente todo
el mundo europeo cristiano tuvo poco contacto con el mundo islámico, por su
puesto me refiero al territorio como tal; entonces mientras el mundo cristiano
vivía una relativa quietud en la denominada edad media, el mundo musulmán vivía
su edad de oro islámica, donde quizá el aspecto más destacado fueron sus
impresionantes ciudades como ya lo mencioné: muchas ciudades antiguas
prosperaron, Jerusalén, Alejandría, Damasco, Venecia, Córdoba, por sólo
mencionar algunas y muchas otras fueron
fundadas El Cairo, Bagdad, Túnez, etc. Por supuesto, la vida en la cuidad sólo
era posible gracias a la producción agrícola y a la producción de excedentes de
ésta. A esto es a lo que en economía se le llama rentabilidad, estos excedentes
van a producir ganancias, especialización y división del trabajo, lo que a su
vez va a permitir que el ser humano desarrolle otras actividades. Un pueblo
económicamente rentable y con ingresos, por lo general va a generar
conocimiento entorno la filosofía, el arte y la ciencia. Aunque el intercambio
de mercancías también va a generar un gran intercambio cultural.
Los traductores en el mundo
islámico medieval van a ser otro centro de
poder y a la misma vez un puente trasmisor de vital importancia en la hegemonía
y construcción de este imperio. La traducción y el estudio de obras ajenas al
islam va a comenzar muy rápido en el siglo VIII, donde los primeros traductores
van a ser intelectuales asirios cristianos que van a trabajar obras griegas. El
griego va a ser la base de la traducción e introducción del conocimiento ajeno
a las obras árabes, en poco tiempo se va a introducir en el mundo araba un
vasto conocimiento griego sobre ciencia, medicina, matemáticas, geografía,
astronomía, geometría; y para finales
del siglo IX el mundo moro va tener acceso a una amplia variedad de temas de
múltiples regiones y de múltiples lenguas. En el siglo XII, Toledo se va a
convertir en el centro de traducción
inversa, va a ser el encargado de trasmitir todo el conocimiento recopilado por
los árabes y lo va a poner a disposición del mundo occidental poniéndolo
principalmente en latín, siendo el álgebra de Al-Juarizmi tal vez la obra más
importante y reconocida, junto con una gran cantidad de obras principalmente de
ciencia, filosofía y arte. Como resultado de este intercambio propiciado por
los traductores, los escolásticos medievales van a lograr acceder a un sin
número de fuentes. La traducción disfrutó de una gran popularidad en ambas
culturas y contribuyó a la estimulación de la investigación, además de que el
árabe enriqueció fuertemente nuestra lengua castellana con una gran variedad de
palabras y conceptos.
A modo de conclusión, quiero
mostrar con estos pocos y cortos ejemplos que si bien el mundo occidental o
Europa estuvo sumergida en un mundo medieval, el mundo árabe vivió toda una
edad dorada, siendo centro y puente,
de poder económico, político, cultural, científico y artístico; y que sus
grandes logros van a beneficiar el mundo modernos incluso hasta nuestros días.
Juan David López
Villada
Bibliografía
j. Bloom y S. Blair. El Islam: mil años de
ciencia y poder.
Henri Pirenne. Historia económica y social de
la edad media.
Fernando Giron. Akal: historia de la ciencia
y de la técnica. El oriente islámico medieval
Albert Hourani. A history of the Arab People
David Lindber. Science in the middle age


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