Los Hijos del sol
Ju y Thor caminaban alegremente en
medio de la selva, estrujándose y haciéndose bromas entre ellos, jugando
y sorteando en la naturaleza, se golpeaban con las lanzas que llevaban, las
mismas que usaban para cazar y que entretanto árbol y ramas apoyaban como
bastón de mando.
Ju y Thor llevaban dos días, sin
comer, desde que habían salido de casa y el hambre comenzaba a premiar. Definidamente
bajarían al rio, había sido mala suerte no haber podido cazar nada en las
montañas, antes de descender al valle. Ahora se encontraban en el borde de la
cordillera y tendrían que descender; abajo en el valle, la refrescante agua
fría del rio de la selva virgen, el rio móvil y peligroso, pero necesario como
ahora.
El sol de la mañana ya alcanzaba su
altura máxima y se filtraba en lo alto, nítidos, delgados e incandescentes
rayos del sol; eran tantos y tan variados los rayos filtrados que se cruzaban y
rebotaban unos contra otros, llenando el espacio en un carrusel de luces y
sombras, de colores y de formas, de obstáculos y de bromas.
Ju encontró unas coloridas bayas y
comenzó a lanzárselas a Thor. Thor por su parte encontró unas cerca suyo y
emprendió contra Ju, así continuaron largo rato nuestros cavernícolas, jugando
como niños a la guerra. Luego de un largo rato, había ya traspasado el sol la
barrera del medio día, Ju sintió mucha sed y se sentó recostado contra el árbol
donde habían dejado sus rusticas lanzas para entregarse a los placeres del
juego; muy agotado y sediento. Thor lo miraba desde lejos desconfiando de que
fuese una estrategia del juego de guerra.
Ju no soporto más su arenosa garganta
y se introdujo en su boca el puñado de bayas que aún le quedaban, las exprimió
con sus dientes y luego las trago. Sintió un leve alivio, un agrio refrescante
boca y garganta.
Thor se acercó y con su leve asombro
en su rostro le dijo:
- tú comer pequeña
esfera, ahora tener sol en tu boca.
Ju asustado y temeroso de no querer
quemarse escupió rápidamente contra el piso y la saliva tiño el suelo con el
vivo color amarillo de las bayas.
Thor que conservada una gran cantidad
de bayas en su poder, introdujo tantas como pudo en su boca. Las masticó lo más
que pudo y las escupió violentamente contra la punta de su lanza por ambos
lados y obligo a Ju a hacer lo mismo. Alzó su lanza el sol y la dorada punta
colorida con la tinta de las bayas desapareció en la inmensa baya estelar.
- Ahora cazar gran comida. Nosotros ser hijos del sol,
está escrito con sangre del sol- Dijo
Thor mientras miraba fijamente la tinta amarilla de las bayas que corria por el
frio metal de la lanza.




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