martes, 8 de mayo de 2012

Los Hijos del sol


Los Hijos del sol


 
Ju y Thor caminaban alegremente en medio de la selva, estrujándose y haciéndose bromas  entre ellos, jugando y sorteando en la naturaleza, se golpeaban con las lanzas que llevaban, las mismas que usaban para cazar  y que entretanto árbol y ramas apoyaban como bastón de mando.

Ju y Thor llevaban dos días, sin comer, desde que habían salido de casa y el hambre comenzaba a premiar. Definidamente bajarían al rio, había sido mala suerte no haber podido cazar nada en las montañas, antes de descender al valle. Ahora se encontraban en el borde de la cordillera y tendrían que descender; abajo en el valle, la refrescante agua fría del rio de la selva virgen, el rio móvil y peligroso, pero necesario como  ahora.

El sol de la mañana ya alcanzaba su altura máxima y se filtraba en lo alto, nítidos, delgados e incandescentes rayos del sol; eran tantos y tan variados los rayos filtrados que se cruzaban y rebotaban unos contra otros, llenando el espacio en un carrusel de luces y sombras, de colores y de formas,  de obstáculos y de bromas.

Ju encontró unas coloridas bayas y comenzó a lanzárselas a Thor. Thor por su parte encontró unas cerca suyo y emprendió contra Ju, así continuaron largo rato nuestros cavernícolas, jugando como niños a la guerra. Luego de un largo rato, había ya traspasado el sol la barrera del medio día, Ju sintió mucha sed y se sentó recostado contra el árbol donde habían dejado sus rusticas lanzas para entregarse a los placeres del juego; muy agotado y sediento. Thor lo miraba desde lejos desconfiando de que fuese una estrategia del juego de guerra.

Ju no soporto más su arenosa garganta y se introdujo en su boca el puñado de bayas que aún le quedaban, las exprimió con sus dientes y luego las trago. Sintió un leve alivio, un agrio refrescante boca  y garganta. 

Thor se acercó y con su leve asombro en su rostro le dijo: 
-       tú comer pequeña esfera, ahora tener sol en tu boca.
Ju asustado y temeroso de no querer quemarse escupió rápidamente contra el piso y la saliva tiño el suelo con el vivo color amarillo de las bayas.

Thor que conservada una gran cantidad de bayas en su poder, introdujo tantas como pudo en su boca. Las masticó lo más que pudo y las escupió violentamente contra la punta de su lanza por ambos lados y obligo a Ju a hacer lo mismo. Alzó su lanza el sol y la dorada punta colorida con la tinta de las bayas desapareció en la inmensa baya estelar. 

-       Ahora  cazar gran comida. Nosotros ser hijos del sol, está escrito con  sangre del sol- Dijo Thor mientras miraba fijamente la tinta amarilla de las bayas que corria por el frio metal de la lanza. 


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